jueves, 10 de diciembre de 2015

LAS MIL Y UNA NOCHES O LAS CUENTAS DE UN COLLAR

Las mil y una noches (en árabeألف ليلة وليلة Alf layla wa-layla) es una célebre recopilación medieval en lengua árabe de cuentos tradicionales del Oriente Medio, que utiliza en estos la técnica del relato enmarcado. El núcleo de estas historias está formado por un antiguo libro persa llamado Hazâr afsâna («mil leyendas»). El compilador y traductor de estas historias folklóricas al árabe es, supuestamente, el cuentista Abu Abd-Allah Muhammad el-Gahshigar, que vivió en el siglo IX. La historia principal sobre Scheherezade, que sirve de marco a los demás relatos, parece haber sido agregada en el siglo XIV.



LA ESTRUCTURA NARRATIVA
Son relatos que surgen uno del otro, es decir, al contarse uno de repente surge otro relato y ese otro crea otro cuento hasta que termina el primero, como si fueran cajas encerradas en otras cajas. A veces algún personaje en los cuentos de Sherezade comienza a contarle a otros personajes una historia propia, y esa historia puede incluir otra historia dentro de ella, por lo que resulta trama narrativa jerárquica y muy interesante.


EL ARGUMENTO
En el primero, se cuenta que un rey deja, al morir, su reino a su hijo, el rey Schariar; el nuevo monarca, que quiere mucho a su hermano Schazamán, le da el reino de Tartaria. Agradecido, Schazamán planea ir a visitar a su hermano, pero descubre que su esposa le engaña, así que  corta la cabeza a los culpables. Durante su estancia con Schariar, éste se sorprende de lo triste y taciturno que Schazamán se encuentra, por lo que va de caza solo. En el palacio, Schazamán descubre que la esposa de Schariar, la sultana, engaña al rey con Masud, un esclavo negro. Eso le hace sentirse feliz, ya que su hermano, siendo más poderoso, no ha podido evitar ser engañado por la sultana, y entonces, feliz, se lo cuenta a su hermano.
Schariar, en un acceso de furia, convence a su hermano de huir, bajo la promesa de que si encuentran a alguien más desgraciado que ellos, volverían. Schazamán acepta y huyen, pero en el camino, se encuentran con un genio que es engañado por una mujer que secuestró. La mujer huye y Schazamán le dice a su hermano que si el poderoso genio no pudo evitar el engaño, nadie puede, por lo que deciden regresar. Schariar vuelve, encierra a la sultana y la decapita delante del visir, luego con su propia mano, decapita a todas las mujeres de la corte. Y creyendo que todas las mujeres son infieles ordena a su visir conseguirle una esposa cada día, pero después ordena matarla por la mañana.
Este horrible designio es quebrado por Sherezade, hija del visir. Trama un plan y lo lleva a cabo: se ofrece como esposa del sultán y la primera noche logra sorprender al rey contándole un cuento. El sultán se entusiasma con el cuento, pero la muchacha interrumpe el relato antes del alba y promete el final para la noche siguiente. Así, durante mil noches. Al final, ella da a luz a dos hijos y después de mil y una noches, el sultán le conmuta la pena y viven felices el resto de sus días (y así se cierra la primera historia, la de la propia Sherezade).
En esta recopilación se incluyen relatos muy diferentes: historias de amor trágicas y cómicas, parodias, leyendas religiosas musulmanas, poemas. Algunas de las historias contienen relatos fantásticos con genios, magos y lugares legendarios mezclados con personas y lugares reales. Algunas de estas historias han circulado y se han transmitido de manera oral y han tenido una gran repercusión en la literatura occidental. Relatos muy conocidos son  Aladino y la lámpara maravillosa, Ali Babá y los cuarenta ladrones o Simbad el marino, adaptados para la literatura infantil y para el cine.


EL ÁNGEL DE LA MUERTE Y EL REY DE ISRAEL

Se cuenta de un rey de Israel que fue un tirano. Cierto día, mientras estaba sentado en el. Trono de su reino, vio que entraba un hombre por la puerta de palacio; tenía la pinta de un pordiosero y un semblante aterrador. Indignado por su aparición, asustado por el aspecto, el Rey se puso en pie de un salto y preguntó: 
-¿Quién eres? ¿Quién te ha permitido entrar? ¿Quién te ha mandado venir a mi casa? 
-Me lo ha mandado el Dueño de la casa. A mí no me anuncian los chambelanes ni necesito permiso para presentarme ante reyes ni me asusta la autoridad de los sultanes ni sus numerosos soldados. Yo soy aquel que no respeta a los tiranos. Nadie puede escapar a mi abrazo; soy el destructor de las dulzuras, el separador de los amigos. 
El rey cayó por el suelo al oír estas palabras y un estremecimiento recorrió todo su cuerpo, quedándose sin sentido. Al volver en sí, dijo: 
-¡Tú eres el Ángel de la Muerte! 
-Sí. 
-¡Te ruego, por Dios, que me concedas el aplazamiento de un día tan sólo para que pueda pedir perdón por mis culpas, buscar la absolución de mi Señor y devolver a sus legítimos dueños las riquezas que encierra mi tesoro; así no tendré que pasar las angustias del juicio ni el dolor del castigo! 
-¡Ay! ¡Ay! No tienes medio de hacerlo. ¿Cómo te he de conceder un día si los días de tu vida están contados, si tus respiros están inventariados, si tu plazo de vida está predeterminado y registrado? 
-¡Concédeme una hora! 
-La hora también está en la cuenta. Ha transcurrido mientras tú te mantenías en la ignorancia y no te dabas cuenta. Has terminado ya con tus respiros: sólo te queda uno. 
-¿Quién estará conmigo mientras sea llevado a la tumba?
-Únicamente tus obras. 
-¡No tengo buenas obras! 
-Pues entonces, no cabe duda de que tu morada estará en el fuego, de que en el porvenir te espera la cólera del Todopoderoso. 
A continuación le arrebató el alma y el rey se cayó del trono al suelo. 
Los clamores de sus súbditos se dejaron oír; se elevaron voces, gritos y llantos; si hubieran sabido lo que le preparaba la ira de su Señor, los lamentos y sollozos aún hubiesen sido mayores y más y más fuertes los llantos.
....
ROMANCE DEL ENAMORADO Y LA MUERTE
Un sueño soñaba anoche   soñito del alma mía,
soñaba con mis amores,   que en mis brazos los tenía.
Vi entrar señora tan blanca,   muy más que la nieve fría.
—¿Por dónde has entrado, amor?   ¿Cómo has entrado, mi vida?
Las puertas están cerradas,   ventanas y celosías.
—No soy el amor, amante:   la Muerte que Dios te envía.
—¡Ay, Muerte tan rigurosa,   déjame vivir un día!
—Un día no puede ser,   una hora tienes de vida.
Muy deprisa se calzaba,   más deprisa se vestía;
ya se va para la calle,   en donde su amor vivía.
—¡Ábreme la puerta, blanca,   ábreme la puerta, niña!
—¿Cómo te podré yo abrir   si la ocasión no es venida?
Mi padre no fue al palacio,   mi madre no está dormida.
—Si no me abres esta noche,   ya no me abrirás, querida;
la Muerte me está buscando,   junto a ti vida sería.
—Vete bajo la ventana   donde labraba y cosía,
te echaré cordón de seda   para que subas arriba,
y si el cordón no alcanzare,   mis trenzas añadiría.
La fina seda se rompe;   la muerte que allí venía:
—Vamos, el enamorado,   que la hora ya está cumplida.

COMPARAD LOS DOS TEXTOS

Vargas Llosa llevó al teatro LAS MIL Y UNA NOCHES


LA MÚSICA Y LAS MIL Y UNA NOCHES